Los ‘Brutescos’ son una serie de grabados y dibujos a mina, carbón, tinta y aguadas cuyo principal objeto de estudio es la abstracción brutalista, la desfiguración progresiva de lo figurativo.
Esta ‘abstrusión’ de lo reconocible se lleva a cabo de manera contundente y radical en el sentido natural de la palabra, con trazos rápidos y utensilios de poca precisión que producen contrastes de luces y sombras y contornos poco definidos. El rastro que dejan los materiales es en muchas ocasiones involuntario, pero primordial en la abstracción y brutalización de la imagen.

‘Brut-esco’ es lo relativo a lo bruto, alegoría de lo que se encuentra en estado natural. Los retratos brutescos de personajes, conocidos o desconocidos, representan la greguería del individuo a través de una transformación que simplifica en pocos rasgos su imagen. Dicha transformación o alteración de la apariencia se produce de manera similar en las representaciones de gárgolas, quimeras o mascarones. En ellas se funden mito y realidad, y los rasgos humanos, animales y vegetales confluyen en una distorsión antropomórfica de seres imaginarios.

Los dibujos brutescos sugieren, por tanto, la abstracción de la personalidad y
la conceptualización de los rasgos, ya sean humanos, animales o mezcla de ambos. Constituyen una asociación de lo animal y lo humano, de lo real y lo imaginado.

Brutescos serie 1999

Brutescos serie Tonks-Coleman Ladd

Miguel de Unamuno