Tauromaquias:

"El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo" Federico García Lorca.

La cetrería y la tauromaquia son las dos actividades del hombre que, a riesgo de caer en desuso, se han convertido en culto a la belleza. Probablemente son anteriores a la pintura de las cavernas y surgirían de manera natural por necesidad, ambas como método perfeccionado de caza eficiente. La primera por las ventajas obvias que conlleva frente a la caza con arco o lanza; la segunda para agotar y aturdir al toro salvaje antes de poder cazarlo de manera segura. No sería extraño suponer por tanto que, tras la invención de las armas de fuego, estas actividades se viesen postergadas.

Sin embargo, el hecho de que a día de hoy se sigan practicando las dota de un especial carácter simbólico, que trasciende en el tiempo y atañe profundamente al espíritu humanista. Ya no son técnicas de caza ni se practican por mera necesidad, sino por el gusto a la belleza y para deleite del espíritu.

Estas dos destrezas suponen la reconciliación del hombre con su origen biológico, y en ellas encuentra el espíritu su lugar en la naturaleza. Son, por tanto, una reafirmación del hombre en su humanidad más profunda. Son una celebración del intelecto y de la esencia espiritual en el orden natural de las cosas. El hombre como dueño custodio de todas las bestias, líder y estandarte del proceso evolutivo.

Por eso creo que la cetrería y la tauromaquia son, de entre todas las artes, las más bellas y perfectas.

Esta serie de trabajos no puede ser más que una aproximación al extenso mundo de los toros, que desde siempre ha impregnado el humanismo español de una curiosa antítesis de poética y realismo:

Trapío